lunes, 4 de octubre de 2010

Halo: recuerdos de un Spartan (II). Agonía

Era de noche y soplaba un viento seco y frío pero, tras dos días de combate intenso, no estaba cansada. Respirando por última vez el aire helado que la ayudaba a mantenerse alerta volvió a meter su cabellera rubia dentro del casco reglamentario y miró con cuidado a sus cinco. Allí encontró a 073 proporcionándole cobertura justo donde lo esperaba, ahora podía verlo perfectamente gracias a la visión nocturna.

Tras hacerle una seña a su compañero dio un par de pasos rápidos y se aproximó al enemigo, le encantaba lo sigilosa que era su Mark IV nueva y reluciente, y el sistema de camuflaje había demostrado funcionar a la perfección.  
Se apostó con cuidado en un saliente alto y cuando estuvo concentrada en los blancos disparó una, dos, tres veces en un suspiro acertando a tres blancos distintos a la vez que observaba con su mira la fugaz figura de 073, que bajo la luz de las dos lunas había flanqueado rápidamente a los dos enemigos que aún quedaban y los abatía ahora sin dificultad de un tiro en la cabeza. Ella salvó la altura que los separaba con un ágil salto y tras comprobar que no había patrullas cerca, continuaron sin demasiada prisa por el sendero. Iba hablando con él por comunicación interna, bastante despreocupada a pesar de que se adentraban cada vez más en zona enemiga. La SPARTAN-082 parecía tener tanta confianza en su capacidad de combate y sus reflejos que incluso se permitía distraerse de vez en cuando. Él continuaba con sus sentidos alerta y atento a las comunicaciones de la flota mientras el camino serpenteaba por una zona boscosa, pero el sonido de fondo de la voz de ella, de lo que sea que estuviese hablando, le agradaba sobremanera.
082 se vio obligada a cortar su cháchara súbitamente cuando vio desplazarse una sombra entre la maleza pasando de un árbol a otro, esquiva como un espectro. Inmediatamente accedió con una orden de voz al visionado de la grabación de los últimos 5 segundos y, con un movimiento ocular, amplió la imagen de la grabación proyectada en su visor, lo que le permitió darse cuenta de la gravedad de la situación. Como una exhalación levantó su rifle francotirador y abatió al Elite de un disparo en un ojo.- Un explorador. Saben que estamos aquí. ¡Hay que salir del camino!- gritó a 073 con su dulce voz transformada ahora en una lanza de determinación mientras corría detrás de un árbol escrutando nerviosamente la oscuridad con su mira en busca de más enemigos.
Guarecida tras un tronco se aseguró de la ubicación de 073, a cubierto tras unas rocas algo más adelante, y pudo ver como un contingente de Elites seguidos por dos Wraith se apresuraban a llegar al punto donde el explorador había dado su último informe. Sin perder su determinación observó como los infames enemigos, con los ojos desorbitados, buscaban a su peor pesadilla en las filas de los humanos y a la vez el mejor trofeo, pues conocían bien a su enemigo y sabían que uno sólo de ellos podía cambiar las tornas de una batalla, pero los Sangheili eran una raza guerrera y se encontraban siempre confiados y orgullosos de su propia fuerza.
El radar mostraba ya a las volutas rojas de los Elites muy cerca de 073, así que al grito de -¡Ahora!- salieron los dos de sus coberturas. Ella comenzó a correr hacia el Elite más cercano, sentía la increíble potencia de la armadura multiplicando su velocidad de desplazamiento. Dos disparos de energía venían hacia ella pero los esquivó con un sutil quiebro, ahora se sentía pletórica y llena de fuerza, después de todo el aburrido entrenamiento por fin llegaba la verdadera acción. Cuando estuvo lo suficientemente cerca para oler a sudor alienígena apuntó y disparó una ráfaga con su rifle de asalto mientras saltaban centelleantes chispas azules del escudo deflector del enemigo que la obligaron a entrecerrar los parpados. Cuando consiguió anular el escudo dirigió una lluvia de fuego a su mano para que este no continuara disparando y, con un impulso de adrenalina, esprintó hacia él placándolo con saña contra un árbol y de le hundió la culata de su rifle en el cráneo deforme.
-Uno menos, no te quedes atrás- escuchó 073 por el comunicador, y esbozó una sonrisa mientras le reventaba las piernas a un Elite con una granada y se escondía para evitar los disparos de réplica que hacían saltar las astillas del tronco tras el que se refugiaba, sin duda le gustaba el arrojo de su compañera.
Ella rodó por el suelo levantando algo de polvo y manteniendo la concentración trazó un plan de ataque, había dos Elites más y un Wraith al frente, aunque el radar mostraba múltiples lecturas a su espalda. Tenía que avanzar ya que la estaban rodeando.
Esquivando el fuego enemigo tiró el fusil sin munición y se acercó a la carrera a los dos enemigos que se parapetaban en unas rocas bajas delante de ella. Como una pantera de armadura roja, de un salto increíble logró salvar la altura de la roca y aterrizar ferozmente con sus botas sobre la cara de uno de ellos, que cayó al suelo en una posición extraña con el cuello roto al instante. Se giró entonces hacia el otro, que no se esperaba el fulgurante asalto, y con la mano izquierda sujetó su rifle de plasma mientras le asestó dos potentes codazos en la su sucia jeta. Cuando el Elite aflojó la mano del arma, reaccionando para protegerse la cara, ella se la arrebató arrancándole un dedo de cuajo y apretó el gatillo con decisión dejando una docena de quemaduras de plasma en el torso del alienígena. Tras desplomarse su enemigo miró rápidamente alrededor y localizó a su compañero en lucha cuerpo a cuerpo con otros dos, le hubiese ayudado pero el SPARTAN-073 se había agachado para esquivar un golpe de lanza y desde esa posición había cogido impulso y saltado con todas sus fuerzas para golpear con la visera de su casco en el la barbilla del Elite, que salió volando por los aires. Satisfecha con el espectáculo, decidió dejarlo terminar su pelea y dirigirse hacia el Wraith cuando sonaron unos disparos de pistola a su derecha y oyó por su comunicador una voz relajada –Puedo ver las dos lunas a través de la cabeza del último ¿Necesitas ayuda?-.
- A por los vehículos ¡Yiiijah!- aulló ella cual vaquero en pleno rodeo. Redirigieron sus carreras cada uno hacia un tanque, de un disparo certero eliminó al grunt de la torreta y trepó dando ágiles zancadas con un sonido metálico por todo el blindaje delantero y el techo, hasta conseguir colar una granada en la parte de atrás. Cuando se puso en pie tras caer y rodar por el suelo para alejarse se oyeron dos explosiones casi al unísono y empezaron a llover trozos de blindaje violeta del cielo, habían hecho un excelente trabajo.
Tras el esfuerzo se acercó a su compañero y saltando chocaron las armaduras. –Te debo algo para después- le comento ella en un tono algo picante. –No rechazaré la invitación, pero mira a tu radar- le contestó él cambiando su tono de juguetón a preocupado. Varios puntos que se desplazaban muy rápido por la circunferencia del radar se acercaban hacia ellos. –Dividámonos para no ser presa fácil, yo los atraeré hasta el claro donde no tienen cobertura y luego tu les pegas fuerte- ordenó 073 adentrándose de nuevo en la espesura.
Ella se apostó debidamente y comenzó a escuchar las indicaciones de su compañero – Mierda son cuatro Zealot. Aquí vienen- Esperó dos o tres minutos mientras oía la respiración agitada de 073 por su comunicador, tardaba mucho, parece que estaba teniendo problemas. Cuando oyó un desgarrado grito humano que identificó enseguida decidió correr hasta la batalla para ayudarle.
Lo primero que vio entre la hierba fue un brazo enfundado en una Mark IV y un reguero de sangre roja que llevaba hasta el cuerpo de su compañero, a unos metros de distancia. Estaba tendido forcejeando mientras dos Zealot le pisaban el pecho y el brazo que le quedaba, y un tercero aún más corpulento que los otros dos se acercaba hacia él con una espada de energía crepitante jurando algo en su propia lengua.
No pensó, simplemente esprintó y saltando entre los dos Zealots se avalanzó sobre el de la espada tirándolo al suelo y sacando el cuchillo para desgarrarle el cuello. Su compañero aprovechó que estos perdieron el equilibrio para revolverse en el suelo asestándole una fuerte patada en el pecho a uno de ellos y haciendo trastabillar al otro. Mientras caía el que había recibido el golpe el espartan se levantó y sacando en un segundo la pistola de la funda con su única mano, le descerrajó dos tiros en la cabeza. Antes de abalanzarse sobre el otro, que ya se había puesto en guardia, miró un segundo hacia la SPARTAN-082 y atisbó horrorizado cómo forcejeaba con el líder de la escuadra mientras otro, el cuarto, se le abalanzaba chillando por la espalda con la espada de energía en alto.
Ella, concentrada en el forcejeo, solo sintió que la atravesaba un calor tremendo desde la mitad de la espalda hasta el pecho y notó como el enemigo debajo de ella comenzaba a perder fuerza, ya que la espada los había atravesado a ambos. Entonces cerrando los ojos y entre convulsiones se olvidó de la lucha y comenzó a recordar otros días más felices, el momento en el que había conocido a 073 en el complejo de entrenamientos, cuando habían tenido su primera misión juntos, muy jóvenes, y cuando tras el horror de aquellas primeras batallas, se habían dado cariño mutuamente, muy juntos; los únicos momentos de cariño que había tenido desde que la separaran de su familia. Ahora ya no podía casi oír nada, pero estuvo segura de que muy lejos oyó la angustiosa voz de su compañero que le gritaba -¡Marilyn!. -No te preocupes- pensó –mi batalla ha terminado.

2 comentarios:

  1. me a gustado mucho la historia es impresionante como si lo hubieran hecho los mismos productores de halo

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  2. es verdad pareces el puto creador de halo xd.
    sigue publicando

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